
JeffSu suerte parecía haberse acabado. Se había confiado. Su trabajo en la Agencia de seguridad de Matt era bueno, pero no había podido dejar de lado su pasión: hackear plataformas vinculadas a las mafias e incluso alguna que otra del Gobierno. Mas su rol como el Robin Hood de las redes había sido descubierto y venían por él.¿Cómo era que lo habían descubierto? Era cuidadoso, detallista... Poco importaba eso ahora. Tenía que desaparecer hasta arreglar el entuerto. O hasta tener una estrategia. Había puesto en riesgo a su entorno. A sus amigos, sus familias.Iba a necesitar ayuda, eso era obvio. Suspiró, y se echó atrás en su silla gamer, las manos en la nuca. Piensa, piensa. ¿Quién....?-Señor Jeff, ¿quiere un café? Ha estado mucho tiempo aquí.La voz gentil de Maude lo sacó de su furioso pensar. La miró con creciente atención. Bonita, gentil, gris Maude.-No, Maude, pero sí hay algo en lo que puedes ayudarme.MaudeBien le dijo su madre que trabajar en una empresa asi, llena de hombres alfa, sería su perdición. Pero no podía negarse a ayudar a alguien, eso no era justo. Y el señor Jeff era tan amable siempre. Y buen mozo, con tantos músculos, tan inteligente. Oh, oh. Estaba en problemas.
