
¿Cuántos golpes son demasiados?, ¿cuántas veces se puede usar el corazón sin desgastarlo? Tal vez escribir este libro sea una especie de reinicio; un intento por no acumularlos en el cuerpo, y poder continuar sintiendo a corazón descubierto como si todos los palos no se hubieran sufrido. En una época en la que se hace alarde del individualismo, narcisismo, e hijoputismo exacerbado, yo decido seguir con el corazón en las manos. Este libro está hecho de golpes y corazonadas, de pensamientos existencialistas que brotan de mi almohada en plena madrugada, con sinsentidos que surgen en la hora más naif de todas; la de la merienda.
